En memoria de Ramón Andreu Lerma

EN MEMORIA DE RAMÓN ANDREU LERMA

La muerte de una persona estimada siempre sorprende y la noticia de la ausencia de Ramón Andreu me ha dejado un sentimiento de vacío, impotencia y tristeza.

Quiero compartir mi gran pesar con toda su familia, especialmente con su mujer, su gran compañera de vida.

 Andreu fue un exponente muy destacado del movimiento  vecinal en Sant Feliu.  Participó en el nacimiento, organización y consolidación de las Asociaciones de Vecinos y mantuvo  sostenidamente su compromiso y honestidad a lo largo de los últimos 45 años.

Siento enormemente no haberme  podido despedir de él  en vida y reconozco, a mi pesar, que en los últimos cuatro meses no frecuenté las reuniones que regularmente habíamos mantenido en todos estos años.  Eran unas reuniones polémicas en algunos casos pero totalmente sinceras y abiertas.

 Andreu, poco propenso a las frases y discursos vacíos de contenido, se dejaba guiar por una intuición y audacia de un gran maestro. Capaz de aportar enfoques novedosos sobre situaciones presentes y especialmente para futuras.

Recuerdo perfectamente sus razonamientos sobre temas concretos de la ciudad: los plataneros de su barrio, el estado lamentable de los pavimentos del paseo nadal, los parches del pavimento de la calle rectoría… los enfocaba sobre el conjunto de la ciudad y era muy crítico con los comportamientos de  las políticas que  el equipo de gobierno realizaba en la ciudad y con la desatención a la ciudadanía y a  las entidades sociales vecinales.

Los ciudadanos y el movimiento vecinal de Sant Feliu hemos perdido un luchador comprometido y un referente en un momento de crisis de valores comunitarios a nivel social,  cultural, político, asociativo y   organizativo.    

No puedo menos que agradecer lo mucho que de él aprendí a nivel personal y sus contribuciones  al movimiento vecinal y a la ciudadanía.
  
Fue muy emotivo escuchar en el acto religioso las notas musicales de “Dos gardenias” en los que reviví cuando me explicó  la técnica para mantener la enorme maceta en la ventana de su casa,  siempre tan bien cuidada, de su preciosa gardenia.


Hasta siempre Andreu.


Silvestre Gilaberte





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